La densidad del silencio
El silencio no es ligero.
Tiene peso, volumen, espesor.
Se deposita en la conciencia
cuando las palabras ya no sirven
y la mente deja de empujar al mundo.
En ese silencio denso
no hay respuestas,
pero sí una forma de verdad
que no necesita explicarse.
Quien aprende a sostenerlo
descubre que comprender
no siempre significa avanzar,
a veces significa quedarse.