La muerte de las posibilidades
Cada decisión nos convierte en alguien, pero también elimina a quienes podríamos haber sido.
Elegir es cerrar puertas que quizá nunca volverán a abrirse.
Por eso, vivir no consiste únicamente en construir una identidad, sino en renunciar silenciosamente a infinitas versiones de nosotros mismos.
Y tal vez la verdadera madurez comience cuando comprendemos que no podemos vivir todas las vidas, pero sí habitar plenamente la que hemos elegido.
