La violencia de lo evidente
Lo más peligroso no siempre es aquello que ignoramos.
A veces es lo que consideramos tan evidente que dejamos de examinarlo.
Las mayores equivocaciones pueden nacer de certezas compartidas, repetidas hasta adquirir apariencia de verdad.
Porque la evidencia también puede ser una costumbre colectiva.
Y quizá el pensamiento verdaderamente libre comience con una sospecha incómoda:
Que aquello que nadie cuestiona sea precisamente lo que más necesita ser cuestionado.
