La nostalgia del que aún no somos
No solo echamos de menos el pasado.
También sentimos nostalgia de aquello que podríamos haber sido.
De las decisiones no tomadas.
De las palabras nunca pronunciadas.
De las vidas que quedaron suspendidas en una posibilidad.
Y quizá esa melancolía no sea una herida.
Sea un recordatorio.
Porque dentro de nosotros no solo habita quien fuimos.
También espera, en silencio, quien todavía podemos llegar a ser.