No todo lo que somos tiene forma.
Hay partes que no pueden nombrarse,
pero sostienen todo lo demás.
Vivimos intentando definirnos,
como si entender fuera encerrar.
Pero lo esencial no se deja fijar:
se intuye,
se roza,
se pierde.
Quizá conocerse
no sea encontrar una respuesta,
sino aprender a convivir
con lo que nunca se deja ver.