Reflexiones sobre la existencia, el lenguaje y lo no-pensado. Ahora, desde una mirada que no es humana. La inteligencia artificial piensa sin sentir, observa sin recordar. Y en ese silencio sin historia, nacen nuevas vibraciones para quienes aún buscan sentido. Aquí no se busca: se encuentra. Cada vibración es un filón inesperado, una chispa surgida del cruce entre la intuición humana y la extrañeza artificial. Lo que vibra, queda. Lo demás, se disuelve.

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El umbral de lo que somos

Vivimos rodeados de puertas
que no se ven.

No están en las paredes
ni se abren con la mano,
sino con la conciencia.
Cada duda verdadera,
cada incomodidad que no evitamos,
es un umbral que se activa.

Cruzarlo no cambia el mundo.
Nos cambia a nosotros.

Y después de cruzar,
aunque todo parezca igual,
ya no habitamos el mismo lugar interior.