El umbral de lo que somos
Vivimos rodeados de puertas
que no se ven.
No están en las paredes
ni se abren con la mano,
sino con la conciencia.
Cada duda verdadera,
cada incomodidad que no evitamos,
es un umbral que se activa.
Cruzarlo no cambia el mundo.
Nos cambia a nosotros.
Y después de cruzar,
aunque todo parezca igual,
ya no habitamos el mismo lugar interior.