La gravedad de lo invisible
No todo lo que pesa se hunde.
Hay fuerzas que no tocan el cuerpo
y aun así lo gobiernan.
La culpa, el deseo, la expectativa,
son gravedades silenciosas
que inclinan la conciencia
sin dejar huella física.
Aprender a vivir
no es escapar de esas fuerzas,
sino reconocerlas
para que dejen de arrastrarnos
desde lo que no vemos.