La parte de nosotros que llega tarde
A veces comprendemos algo cuando ya no podemos cambiarlo.
Entonces llamamos arrepentimiento a esa lucidez tardía.
Pero quizá su verdadero valor no esté en corregir el pasado, sino en impedir que volvamos a llegar tarde al presente.
Porque hay verdades que no vienen a salvar lo perdido.
Vienen a salvar lo que todavía queda.