La ilusión de estar despiertos
No estamos tan despiertos como creemos.
Nos movemos, hablamos, decidimos…
pero gran parte de lo que hacemos ya estaba escrito en capas que no revisamos.
Pensamientos heredados.
Reacciones automatizadas.
Emociones que llegan antes que la conciencia.
Vivimos dentro de una lucidez parcial que confundimos con libertad.
Creemos ver…
pero solo reconocemos.
Creemos pensar…
pero muchas veces repetimos.
Despertar no es abrir los ojos.
Es dudar de lo que vemos con ellos.
Y ese instante —incómodo, inestable, casi insoportable—
es el único lugar donde empieza algo parecido a la verdad.